Me abrió la puerta con un plato de uvas tan grandes como albaricoques y me preguntó que qué podría hacer por mí. Me sonó como las preguntas de los doblajes, como ese “¿hay alguien ahí?”. Y eso también me lo preguntó aunque no lo hizo de forma literal. Me lo preguntó sutilmente, con la excusa más exacta y precisa que activa los mecanismos de la devoción desbocada. Y pasa que a mi los ángulos enseguida se me vuelven obtusos y los esquemas difusos. Sé que hay un conjunto de variables que me lleva a las posibilidades, que las pinta escasas y las hace reales; y en ese ímpetu constante por estar en alguna parte siento muy distante el pacto no escrito de la ebriedad cuando la deslumbra el sol, cuando los alcoholes ya no son el maridaje del impulso y el impulso es el engranaje que pone las piezas en movimiento. Y es ahí, donde el bucle itera; y es ahí donde vuelve la escena constante y la enmarca en un intervalo de tiempo acotado que ya fue. Uno más. El siguiente anhelo de incomprensible e inmaterializable repetición. El constante sincronismo tan asíncrono y distante que los retornos nunca podrán ser segundas partes. Sólo contratos errantes de realidades inconstantes. Sólo instantes contados de ensoñaciones realizables. Solo imágenes recurrentes de vivencias cuantificables. Sólo cables. Sólo bidireccionalidad inconstante.
viernes, 27 de noviembre de 2020
miércoles, 18 de noviembre de 2020
Mitjons
viernes, 21 de agosto de 2020
La señorita Perla
La señorita Perla nació argentina. No, no nació en Argentina, nació argentina. Argentina de carácter, de narrativa, de tonada de tango, de dulce de leche, de mañana de asado. Nació argentina sin visitar Buenos Aires ni Tierra de Fuego.
Viaja con un dedo y chinchetas por los nombres de un mapa que tiene colgado en la pared, cuando coloca las chinchetas en San Luís, Santiago del Estero, Salta, Mar del Plata o Bariloche de repente, a través de una corriente eléctrica y telefónica que le llega por los dedos, escucha voces y acentos, imagina paisajes, escribe cuentos. Y a veces se le aparece, con la indumentaria que le dió Horacio Ferrer en “Balada para un loco”, un linyera piantao en el salón con una bandeja de alfajores rellenos de Piazzola, Goyeneche, Spinetta y bandoneón.
Imagina Argentina como una Atlántida emocional donde las metáforas son el dialecto común, donde pasear por las rendijas de las palabras es como una vereda llena de árboles un día de calor y donde poder vivir en constante enumeración.
Quiere cambiar el mundo en cada movimiento por eso vuelve a casa por combinaciones de calles distintas, se pinta las uñas de verde, duerme en la cocina, tuesta el pan al sol y riega esquejes de plantas porque confía en la resurrección. Sabe que hay una exactitud poética dictando cada segundo y la analiza y la transcribe desmontando andamios tópicos y normativos y liderando la lucha abierta contra el imaginario que implica a las “perlas” en recursos literarios aburridos.
* * * * * * *
martes, 28 de julio de 2020
Oda a las matemáticas
Camine usted otras veredas, abra usted puertas aunque las encuentre abiertas y doble la arista precisa del prisma para ser la proyección de todos los vértices y trazados perfectos de ejes de abscisas.
Seré el dominio de todas las funciones, el infinito de los límites y las indeterminaciones, el ángulo obtuso que deshace el vórtice y las tablas de logaritmos en desuso. Las restas con llevadas, las divisiones con decimales y los decimales periódicos; los números primos y la cúspide del triángulo de Tartaglia, una raíz cuadrada a mano alzada y los ceros de Ruffini; una binomial y un montón de probabilidades condicionadas; y el aire acondicionado que se lleva el coma cero de los números redondos, las raíces sobre elevados al cuadrado, los más menos unos y los paseos entre la izquierda y la derecha del igual. La variable despejada, la integral más complicada y la tabla de fórmulas de las derivadas, las fórmulas de volúmenes, áreas y una hoja a modo de chuleta satinada con toda la matemática prescindible del azar plastificada.
miércoles, 24 de junio de 2020
San Juan
la posibilidad
plena
para darse cuenta
de la intensidad.
sábado, 23 de mayo de 2020
Nova estranyatat
sábado, 2 de mayo de 2020
La lluvia
jueves, 2 de enero de 2020
Antiniebla
del coche que le preceda;
las hay rectas, redondas y triangulares;
hacen destellos y efectos especiales
tras el vaivén de los limpiacristales.
Adelante con cautela,
y huya de antinieblas delanteras
que, en retrovisores centrales,
sin piedad, podrían deslumbrarle.
Vaya con cuidado!
Y en coche de alquiler o prestado
indague la brujería del alumbrado
si en las instrucciones de la guantera
la encuentra a mano.
Vigile la carretera,
sobre todo si llueve o nieva,
en rutas de incansable niebla.
sábado, 28 de diciembre de 2019
Oda a la A-8
por las que más he viajado:
la A-8 entre Laredo y Bilbao.
Obra de ingeniería mayúscula
se yergue con curvas y viaductos
entre paisajes atlánticos:
valles, montañas, oleajes,
vientos ciclogenésicos
y lluvias torrenciales.
Ardua era la empresa de viajar
entre Cantabria y Vizcaya
cuando en vez de asfalto todo era montaña;
huían en caravanas los domingueros
con tres o cuatro cassettes de trecho;
viviente y dichoso monumento al atasco
son los paralelos restos de la N-634.
Finales de los ochenta:
voladuras apocalípticas
detonan en la ría del Agüera;
desde Oriñón abuelo y nieta
escuchan dinamita en Cerredo
y no ven Coyote ni Correcaminos,
solo piedras, camiones y ruido.
Quién iba a decir que pirotecnia y chispas
convertiría un monte en túnel y autopista;
o bloques, grúas y cemento en viaducto,
estorbo de la vista, perenne e intruso
Verde y azul,
ALSAs del Cantábrico,
el flúor de Ontón,
la frontera de El Haya
y un puente que calatravea:
a un lado Petronor
-fuego, luces, chimeneas-
al otro la playa de La Arena.
Estoica testigo de tres décadas;
Castro: de un monte y vacas
a un supermercado y ladera recalificada;
Saltacaballo (en singular, sin s ni nada):
radares, carriles, accidentes
y las rayas, si llueve, despintadas;
Ugaldebieta (por fin, un área!):
más radares, más carriles y desvío de peaje;
más allá del Max Center y su pirámide:
ventanas azules en viviendas poligonales,
el BEC y una plaga de centros comerciales
Diecinueve años en Laredo,
dieciséis en Barcelona
pertenecer, debe ser,
volver y ver el cartel
A-8 Bilbao-Santander.
miércoles, 25 de diciembre de 2019
Light
the blue hour shines
over darkened sand,
over flattened paths;
ahead shall only be light.